El exilio gallego de 1939

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cachafeiro
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El exilio gallego de 1939

Mensagempor cachafeiro » domingo, 01 fev 2009, 23:08

El exilio gallego de 1939


Xosé Riveiro Espasandin





Para Cristina,
que no sabe de exilios
todavía.

«Compañeiros da miña xeneración
mortos ou asesiñados».

¡Tan doce era a xuntanza miña e vosa
de todos nós co mundo!
Facíamos un feixe de campos e de estrelas,
e ó pisar ise chao que latexaba
sentíamos subir pola sangue o misterio.
O noso corpo era o camiño da maxia
a escada pola que viña a lúa
o zume de todo-los segredos
a canzón da herba que resucitóu.
E o mismo verme era unha folla leda,
un mensaxeiro do sagrado alën.
(...)
Lorenzo Varela

La cultura gallega se hallaba al comienzo de la sublevación militar del 36 en un proceso de recuperación de vitalidad extraordinaria: la expresión política de esa vitalidad se manifiesta en el apoyo al Estatuto, última en producirse por las dificultades inherentes a la especial configuración del tejido social de un mundo que vive en plena medievalidad, ignora la revolución industrial y entra en la modernidad lastrado por un caciquismo demoledor; las consecuencias de la ruptura de este proceso se hacen sentir allí con especial virulencia, sobre todo porque Galicia pierde rápidamente las instituciones democráticas en los primeros días de la sublevación y, con ellas, desaparecen editoriales, revistas, periódicos, bibliotecas, Universidad, al mismo tiempo que toda una generación de intelectuales, líderes políticos y sindicales.

Desde el comienzo de la guerra civil se abren dos vías de salida para los intelectuales gallegos que sobreviven al asesinato y a la barbarie de los sublevados contra la República: la España Leal y las comunidades de emigrantes que habían creado desde finales del siglo XIX importantes centros que van evolucionando de lo puramente folklórico a la defensa del idioma, de la propia identidad cultural y de la decidida acción política nacionalista a lo largo de la geografía americana, con una aportación especialmente relevante en los años treinta a la lucha política en las instituciones españolas. Entre estas comunidades cabe destacar las de Cuba (donde Xosé Neira Vilas tendrá un papel esencial en la defensa de la cultura gallega), México (articulado en torno a los grupos Saudade y la Irmandade Galeguista, que editan la revista Saudade; el cineasta Carlos Velo, los poetas Ramón Cabanillas y Luis Soto Fernández y el periodista Ramiro Illa Couto y la revista Vieiros) , Montevideo (cuyo «Patronato» realiza una importante labor editorial), la Caracas denostada por Celso Emilio en Viaxe ao país dos ananos y, sobre todo, la capital argentina que, desde 1936 a 1955, se convierte en la capital de la cultura gallega, como señala Basilio Losada

BUENOS AIRES

La colonia gallega constituía en 1936 la segunda en importancia dentro de la sociedad argentina, tanto por el número de sus miembros (cerca del medio millón de emigrantes) como por el peso económico, sindical y cultural que había logrado, especialmente en la ciudad de Buenos Aires. Algunos de los más significativos líderes políticos de la II República proceden de la emigración: tal es el caso de Castelao, Suárez Picallo y Alonso Ríos. Durante la guerra civil los emigrantes se funden con los primeros exiliados en la lucha por buscar apoyo material y defensa intelectual de la República, surgiendo un sin número de asociaciones de apoyo a la heroica lucha del pueblo español que culmina con el intento, de celebrar un multitudinario Congreso de Ayuda de todas las asociaciones existentes en Argentina los días 7, 8 y 9 de agosto de 1937, apoyado por las organizaciones obreras argentinas e importantes sectores de la intelectualidad.

Dentro de las organizaciones que apoyan a la España democrática destaca la Federación de Sociedades Gallegas, cuyos estatutos recogían su republicanismo progresista y cuyo órgano de prensa -Galicia- constituye el más comprometido ejemplo de dignidad civil; Blanco-Amor, su director, desarrolla desde las páginas del periódico una intensísima labor de apoyo a la República, apoyo que le lleva a aceptar el cargo de cónsul de España en Mar de Plata y Mendoza, sirviendo de ayuda a los primeros refugiados de la «España Peregrina»:

Blanco-Amor dirigió e intervino en alguna organización de ayuda a los refugiados en Francia. Yo misma, que no le conocía personalmente, me he dirigido a él por carta desde el hospital de la Pitié de París investigando sobre el viaje a América.

Durante, al final de la guerra o en momentos posteriores van recalando en Buenos Aires: Luis Seoane, Arturo Cuadrado, Rafael Dieste y Carmen Muñoz, Ramón Rey Baltar, Lorenzo Varela, J. Otero Espasandín, José Núñez Búa, Elpidio Villaverde, A. Alonso Ríos, Basilio Álvarez, Álvaro Mª Casas, Suárez Picallo (sólo momentáneamente entre 1954 y 1956, desde Chile, donde estaba exiliado) y A. Rodríguez Castelao.

La oligarquía argentina se preparaba ya para la experiencia justicialista y su prensa se pone decidida -el periódico La Razón a la cabeza y las simpatías de La Nación del último Lugones, convertido al fascismo antes de su suicidio- del lado de los sublevados; las diatribas contra la comunidad gallega y española traspasan, a menudo, las páginas de la prensa para convertirse en manifestaciones, no siempre pacíficas, por los alrededores de las redacciones o las tertulias. En el centro la defensa de la España Republicana, donde Blanco-Amor une su condición de exiliado a la de emigrante, convirtiéndose en uno de los autores que mayor proyección tendrá en la literatura gallega contemporánea.

La llegada de los exiliados durante y al final de la guerra aumenta el peso intelectual y político de la comunidad gallega de Buenos Aires y es, en líneas generales, bien recibida por la comunidad de emigrantes, especialmente por las capas sociales más desfavorecidas, vistas con cierta desconfianza, cuando no con abierta hostilidad, por la burguesía porteña; la llegada de las nuevas figuras intelectuales se convierte en motivo de orgullo y afianzamiento, de la comunidad frente al manifiesto desprecio con que es tratada.

La labor intelectual de los exiliados va evolucionando en función de la propia evolución de los acontecimientos internos argentinos y mundiales, como puede observarse a través de las páginas de la prensa:

1.-Denuncia de las atrocidades de los sublevados tanto en Galicia como en el resto de España, durante y después de la guerra, destacando la funesta actitud de la Iglesia jerárquica, que se corresponsabiliza de la represión.

2.-Defiende la legalidad democrática, procurando mantener las relaciones de las instituciones de la República gobierno en el exilio, parlamento, en espera de la victoria de los aliados.

3.-Reivindica la lengua y la cultura, «galleguizando» más profundamente la comunidad de emigrantes:

a) mediante las actividades de las organizaciones.

b) impulsando el desarrollo de todos los medios de creación cultural: exposiciones artísticas, actividades folklóricas, mantenimiento y creación de revistas y periódicos; instituciones como el Hogar Gallego de Ancianos, etc. Mención especial merece la fundación de editoriales que posibilitan la pervivencia de la cultura gallega en estos terribles años.

4.-Intenta restablecer los difíciles contactos con la intelectualidad gallega del interior, tratando de impulsar la oposición al franquismo, lo que no siempre era compartido por los intelectuales que vivían bajo la dictadura.

http://www.cervantesvirtual.com/servlet ... 000002.htm



Alexandra Cachafeiro Camiña
"co corazón ateigado de esperanza
e ollos postos no porvir da nai Terra"
(Castelao)

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