Apuntes sobre la inmigración / El vendecuadros

Para relatarmos as vivencias vitais dos nosos pais, nais, avós e avoas, eses herois da nosa Emigración...
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Apuntes sobre la inmigración / El vendecuadros

Mensagempor sbaezagarr » quarta, 14 jun 2006, 01:33

Sandra Calvetti desde Rosario, Argentina, respondió el día 17/05/01 a la lista Fillos-L:Cecilia: ¿Te parece que tenés poco conocimiento de tu pasado? Si estás hablando de 1896!!!!! Yo por ejemplo tengo algunos datos claros desde 1920 que fue el año que mis abuelos emigraron a Argentina y voy recolectando datos pasito a pasito...Muy hermosa tu historia, parece que los abuelitos gallegos eran muy picarones. Del mío se cuenta que era muy galante y muy pintón (yo lo recuerdo y era lindísimo) y que tenía muchas admiradoras...Parece que hacía estragos entre las jovencitas de su época. Cuando se casó con mi abuela, todas las mujeres le hicieron tremendo desprecio a la pobre.
Un bico y unha forte aperta.
Desde Rosario, Santa Fe, Argentina
Sandra Calvetti Otero
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Mensagempor sbaezagarr » quinta, 22 jun 2006, 05:56

Rosa desde Brasil, envió este mensaje el día 16/05/2001 a la lista Fillos-L: Me gustó el tema y me apunto a el.....Espero que a algunos no les parezca blah, blah, blah, o "casero" que no va a resolver nada serio.........Mi padre vino en 1952 o 53, de inicio como ya conté en la lista iba para Argentina y pretendía encontrarse con un tío, hermano de mi abuelo (el tío Julio Sanchez) que vivía allá.......... al llegar al puerto de Santos, el buque en que venía era tan bien conservado, lujoso y moderno que aportó allá y allí se quedó sin seguir ruta, para que vean en que condiciones venían. Pensó quedar por aquí y luego ir para Argentina por tierra....? Creo que en aquella época ni carreteras habría para eso, no sé. Enseguida se dio cuenta del tamaño del país en el que estaba y que eso no sería posible entonces por aquí se quedó. Tenía la dirección de unos conocidos que habían sido sus vecinos y estaban en Jundia y allí se fue a buscar por ellos para que le dieran apoyo al principio, tampoco sabía que quedaban a 200 km de distancia. Al final, llegando a Jundia, se fue a trabajar en la industria. Como había estudiado maestría industrial en la escuela de Maestranza que pertenecía al ejército de artillería y por tanto tenía un nivel técnico, consiguiendo con esto buenos empleos ya que en aquella época faltaba mano de obra especializada en la industria, con estos estudios más adelante llegó incluso a ocupar cargos de gerencia. Mi madre vino al año siguiente, vivían en Jundia (60 km de S. Paulo) y trabajaba en Sao Paulo (capital) trabajó como costurera en una fábrica de camisas, iba y venía todos los días en tren........... dejó de trabajar al caer embarazada de mi hermana y de ahí en adelante se ocupó de criar a sus dos hijas (mis hermanas) y a cuidar de la casa. Muchos años después, enfrentando dificultades financieras, volvió a ser costurera de alta costura, trajes de novia y ese tipo de cosas. Yo por mi parte nací y quedé en La Coruña, como no sabían lo que iban a encontrar por estos parajes me quedé con dos tías de mi madre y dos hermanas de mi madre que entre las cuatro se ocuparon de criarme y educarme. Allí no pude estudiar más que un primario sufrido, en una escuela donde pasábamos de libro y no de año, todos juntos de todas las edades y frecuentada por chicos humildes hijos en su mayoría de pescadores pobres...mis tías eran dependientas y limpiadora de cine otra, todas humildes también y me criaron como pudieron porque mis padres nunca mandaron un céntimo para mi sustento. Después de mucha historia me fueron a buscar y me vine en 1969, los pasajes los pagó una organización religiosa para juntar a la familia y al llegar aquí había que trabajar para pagar esa deuda. Yo, de manera ninguna quería venirme pero era menor de edad y no me quedó otro remedio, tampoco podía volver mientras no se pagara la tal deuda esa...así que tenía que quedarme por lo menos de dos a tres años para poder volver. Pasado ese tiempo y relativamente integrada acabé quedándome por aquí principalmente con la intención de conseguir una carrera universitaria. En Coruña lo poco que trabajé fue de oficinista, era lo único que sabía hacer, me puse a aprender el idioma con ahínco y en seis meses estaba empleada como oficinista aquí en Brasil, también empecé a estudiar aprovechando la enseñanza nocturna y gratuita ofrecida por el gobierno que en aquel entonces no estaba nada mal (no como hoy...... en fin.......), llegué a cursar año y medio de ingeniería civil pero lo dejé al nacer mi primer hijo, con los niños una no da abasto para todo..... :-).
De empleo en empleo llegué a trabajar en varias oficinas de mercado, ind. metalúrgica y constructora, después de hacer oposiciones muy concurridas trabajé en el banco hasta que ingresé en la PETROBRICS, donde quedé por más de 20 años.Como ven, el trabajo de los gallegos es el más variado...como emigrante, tal vez debido a la época que ya eran "otros tiempos" no me dediqué a nada de lo que era normal dedicarse los gallegos.
Espero que no los haya cansado con este rollo.
Bicos dende Brasil
Rosa
PD: Aquí constituí familia, amo este país, pero...A MORRIÑA ME MATA!!
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Mensagempor sbaezagarr » terça, 27 jun 2006, 22:29

Manuel Vazquez desde Miami, envió este mensaje el día 15/05/01 a la lista Fillos-L:Hola, yo también me voy a animar a contar un poco lo que es mi experiencia en la emigración.
En el año 69 mis padres emigraron desde Celanova - Orense hacia Venezuela; como casi todos los gallegos que llegaban en aquella época a Venezuela, mi padre se dedicó a la construcción, carpintería en su caso, la cual era ya su profesión en España. En este "negocio" permaneció durante unos 25 años llegando, como muchos otros gallegos a ser muy próspero con su propia empresa de construcción.
Mi madre trabajó durante un tiempo en una empresa tabacalera (creo que se llamaba Bigot, para aquellos listeros que viven en Venezuela) y luego, como la mayoría de las mujeres (y sus familias) se buscó la vida en una conserjería. Luego compró un restaurant en una zona típicamente "controlada" por gallegos, y luego otro, y otro y otro... hasta que se cansó de trabajar y se regresaron a Galicia....
Como ven, nada muy excitante de contar, pero si de vivir, ya que su vida se resumió a dos cosas, trabajar y enseñarnos el amor a la tierra, mandándonos a mi y a mi hermano casi todas las vacaciones escolares de visita a España.
La emigración en Venezuela, (por lo menos la que yo conocí hasta hace unos 12 años que salí de allí) estaba muy parcelada por nacionalidades y se repartía mas o menos así:
Portugueses, controlaban los supermercados y panaderías, Italianos, controlaban las pequeñas y medianas empresas industriales Españoles (no gallegos) controlaban los estacionamientos y ventas de automóviles, así como los servicios de transporte, Gallegos, los restaurantes y la construcción. El resto de la inmigración en Venezuela estaba muy dispersa en diferentes actividades y por supuesto, siempre existe la excepción que confirma la regla con algunos gallego metidos en panaderías y/o portugueses metidos en restaurantes, pero eran los menos de los casos.

Por mi parte, como emigrante de segunda generación, (y explico lo que quiero decir con esto) ya que yo regresé como "retornado" a Galicia hace 12 años, pero debido al poco desarrollo profesional con el que me enfrentaba en Galicia he decidido emigrar otra vez pero ahora a USA. Les puedo también decir que aquí en USA, no existe un estereotipo de trabajo para el Gallego, a menos que sea en la zona de Newark (New Jersey) en donde CASI todos los gallegos se dedican a los restaurantes, algunos ya como propietarios, otros como mesoneros, aunque como es normal, hay muchos que trabajan en la construcción.
La excepción a la regla en este caso, quizás sea yo, que me dedico a esto del Internet y el desarrollo de programas para empresas.
Agradezco la idea de Lisardo, esto si es en realidad constructivo.
Manuel Vazquez
Miami - USA
Celanova - Orense
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Mensagempor sbaezagarr » domingo, 30 jul 2006, 05:52

Maria Tizado desde Moraña, envió este mensaje el día 16/05/01 a la lista Fillos-L:Queridos Listeiros:
Siguiendo con la línea de Lisardo (me parece un tema genial) contar que hacían los gallegos emigrados de la "saga" de mi padre.
Llegó a Buenos Aires en el año 50 y tuvo la suerte de estar allí instalada TODA su familia excepto padres y una abuela. Bajó del barco con mucha gente que lo fue a recibir y vivió en casa de un tío, en el corazón de Barrio Norte.
Mi padre no emigró por razones económicas severas (sólo eran dos hermanos, la abuela mandaba ropa y la comida, la había en casa) sino por motivos personales tanto o más graves que no vienen al caso, así que tenía la suerte de haber estudiado primero en la escuela unitaria de Porranes y luego hacer el secundario en Pontevedra, trabajado en Marin reparando chimeneas de barco y aunque su sueño era ser piloto, los cartos no daban para tanto.

Al haber estudiado pudo, al llegar a Buenos Aires, escoger un buen trabajo, ayudado y presentado por su tío que ya le había abierto camino. Así pues se hizo "maquinero", oficio repleto de gallegos por su responsabilidad y trabajo incansable. Aprendió el oficio de reparar máquinas registradoras, cuando estas eran mecánicas ¿os acordáis cuando las registradoras tenían manijas, miles de botones, timbraban el papel con tinta roja y los números se sumaban también en papel ?

Aquel que viajó en la bodega de un barco mercante con su colchón....... recuperado de los vómitos se presentó al trabajo donde le hicieron el "bautismo", lo enviaron con una montaña de cheques a 6 bancos........ jamás había visto un cheque y tampoco entrado a un banco, a pesar de haber vivido en Pontevedra Capital........pero se dijo........si crucé el Atlántico lo lograré, preguntando se llega a Roma y alguna chica me ayudará.....las tres cosas que le dieron resultado !!!!!
Pues preguntó y llegó al primer banco....y según sus palabras "una preciosidad de chica con cara simpática estaba por allí", me acerqué y le dije:
"es mi primer día de trabajo, tengo que resolver este problema.........y como yo era muy guapo también" (modesto el gallego!!)" así que la amabilidad de aquella chica Argentina fue cierta y no sólo le ayudó con lo de ese banco sino le explicó todas las posibilidades, trámites, tipos de documentos, etc .

Llegó dos horas antes de lo previsto de vuelta a la oficina y todos quedaron asombrados, desde ese momento se ocuparon mucho de hacer conocer muy bien el oficio a ese gallego?......Pues como buen zurdo contrariado era hábil con las dos manos por lo que armaba y desarmaba máquinas con un destornillador en cada una y tardaba la mitad de tiempo.

Mi padre recuerda su oficio de maquinero con gran cariño, uno de los mejores momentos de su vida, no era solo un trabajo, era una familia, eran amigos gallegos que se reunían para contar sus vidas, recordar, amorriñar y trabajar duro para salir adelante, además de intentar buscar trabajo para los que aquí quedaban, un buen trabajo.

Colaboraban con el Hospital Español, el Centro Gallego, los clubes, el asilo de ancianos para gallegos (donde había vacas, gallinas, un rincón de Galicia en Brandsen para que los que no podían volver terminaran su vida en una especie de réplica de Galicia en miniatura), enviaban dinero y mandaban a buscar a hermanos menores para que pudieran estudiar y lograr un porvenir.

Ya muchos lo habían hecho antes por ellos. Este oficio desapareció para dar paso a la informática. Los tíos maternos se dedicaron a las porterías y las mujeres a la limpieza, todos en hospitales.
Su abuelo era una especie de alquimista que llevaba explotaciones vinícolas en Mendoza, escribía para gallegos en el diario La Nación y ser co-benefactor del periódico agrario El Bólido de aquí de Moraña para el cual escribió también (curiosamente también en contra del bisabuelo de mi marido ....-O Casal do conto).

Mi bisa fue el menor de 12 hermanos y cuando él nació, ya muchos trabajaban o habían emigrado por lo que tuvo mas posibilidades económicas para aprender a leer y escribir, no tuvieron la misma suerte los primeros.

En Buenos Aires según mi padre el 80% de los moteles (u hoteles alojamientos o telos) son de gallegos, los de lujo y los que no, buen negocio por cierto. Las gasolineras, inmobiliarias, representantes de comercio (viajantes), son tareas que realizaron muchos de los gallegos de la familia y muchos hoy gozan de prosperidad, otros no tanto a pesar de haber tenido emporios, por la situación actual.

Cabe destacar que muchas de las grandes fortunas de los años 30 y 40 que habían logrado gallegos empezando desde abajo, muy abajo, desaparecieron ya en la generación de sus hijos, con carreras universitarias y que se dedicaban más que a la administración, a gastar ese dinero que a ellos no les había costado conseguir.
Hubo también algunos en la familia.

Lo que todos podemos constatar por las historias y el día a día es que los gallegos siempre fueron y son reconocidos por su capacidad para el trabajo, incansables, nobles, y sobre todo decentes. Han logrado los puestos de máxima confianza en las empresas y han luchado para que sus hijos salgan adelante, estudien y sean personas de bien.

Un beso,
María Tizado
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anacarballeda
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Apuntes sobre la inmigración / El vendecuadros

Mensagempor anacarballeda » terça, 01 ago 2006, 18:23

Hola!

Les cuento que en Panamá, el primer oficio de muchos gallegos cuando llegaron a esta tierra istmeña fue vender cuadros por la calle, y mi abuelo paterno fue uno de ellos, si señores!

Lamentablemente, mi abuelo murió cuando aún yo era muy pequeña para mantener conversaciones serias con él. Confieso que me quede con las ganas de preguntarle tantas cosas sobre aquellos años que pasó en Panamá antes de regresarse a Galicia definitivamente (años después, sería mi padre quien se establecería en este país).

Gracias a algunos tíos de cariño, parientes lejanos o amigos de mi abuelo y mi padre, he podido recopilar algunas historias, entre ellas, las de los vendecuadros. Parece ser que compraban los laminas y las enmarcaban ellos mismos; luego, se las colgaban encima, tratando de cargar la mayor cantidad de ellas, agarraban un maletín, en el que mostraban también joyas de módico valor y relojes, y salían a la calle, aguantando algunos dias un calor endemoniado y otros, una lluvia torrencial, a tocar las puertas de las casas ofreciendo sus mercancías.

Algunas personas netamente panameñas me han afirmado que fueron los gallegos los que introdujeron al país el sistema de ventas a crédito. No sé si esta afirmación sea exagerada, pero que las ventas al crédito eran la mayoría de las que hacían, eso es cierto, y que más de una vez se las vieron y desearon para cobrarlas, también lo es.

Tengo que confesar que a lo largo de mi vida de estudiante, muchas veces le di gracias a mi abuelo, que en paz descanse, porque gracias a su esfuerzo y a los kilómetros de calles panameñas que caminó, yo tuve la oportunidad de estar comodamente sentada en una biblioteca, con el único oficio de "comer libros".
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Mensagempor sbaezagarr » terça, 01 ago 2006, 22:18

Hola Anacarballeda:

¡Que bueno que te has incorporado al portal Fillos de Galicia!
¡Seas muy bienvenida!

Gracias por tu valioso aporte a esta historia del Vendecuadros, que forma parte del archivo de Fillos y de los mensajes que muchos otros miembros enviaron a la lista hace ya unos años.

Saber que tu Abuelo desarrolló ese oficio y los detalles de como vendían los cuadros es una gran contribución al Proyecto Historias da Nosa Emigración que actualmente desarrollamos y para el que recopilamos las historias de tantos Gallegos llegados a otras tierras, entre estas, las distintas formas en que se ganaban la vida.

Te animo a seguir contándonos las otras historias que has sabido por medio de tu familia, puesto que será un aporte valiosísimo para este lugar de encuentro de los Gallegos espallados polo mundo.

Al igual que tú, yo siempre he agradecido a mis bisabuelos y abuela gallega, porque tengo claro que gracias al sacrificio de ellos, hoy soy lo que soy, una profesional, pero por sobretodo agradezco los valores de responsabilidad y honestidad que me inculcaron desde niña y que me enseñaran a que siempre hay que ir por la vida de frente, dando la cara a la adversidad y alegrándose por el más mínimo logro que obtenemos.

Espero que pronto nos deleites con otra historia de los Gallegos que llegaron a Panamá, tu aporte siempre será bienvenido y una gran ayuda para quienes participamos en este Proyecto.

Un gran abrazo,
Sandra
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anacarballeda
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Mensagempor anacarballeda » quarta, 02 ago 2006, 04:44

Hola Sandra,

Gracias por tus lindas palabras. Historias tengo muchas que contar, pero de extraordinarias tienen poco; son las que se suelen repetir en cada familia gallega que tiene parientes, aunque sea sólo uno, lejos por culpa de la emigración. O en cada familia gallega que se formó lejos de Galicia.

Casualmente el sábado que acaba de pasar, tuve una conversación super interesante con mi abuela materna, mientras preparábamos una empanada gallega.

Mi abuelita es de la Terra de Montes, en Pontevedra, de un pueblecito a las faldas do Seixo. Hermelinda, que así se llama es todo un personaje, puro genio y figura. Una mujer muy fuerte, como suelen ser las gallegas, lo que la ayudó a sobrellevar muchas adversidades en su vida.

Ella hace una empanada para chuparse los dedos, de aquellas con masa de pan, mejores que las que describió Cunqueiro en su libro sobre Cocina Gallega (jaja, que poco objetiva).

Como estamos todos muy mal acostumbrados a que no haya ocasión festiva sin la empanada que prepara la abuela, nadie, incluida mi madre, se ha tomado el trabajo de aprender a hacerla. Así que mi abuela decidió que quien iba a heredar la receta soy yo, y por eso de un tiempo para acá, cuando va a preparar una, me toca ayudarla.

Pues bien, el sábado, mi abuela, que es muy poco dada a conversar sobre el pasado, se despachó a hablar y hablar, hasta el punto de llorar un poquito, cosa rara en ella.

Algunas anécdotas fueron tristes, por ejemplo, como mi bisabuelo no la dejó completar la escuela, porque se necesitaba otro par de brazos para trabajar las fincas, o cuando su hermano mayor murió de unas fiebres que pilló haciendo la mili en Africa, o como se llevaron a otros dos de sus hermanos para pelear en la Guerra Civil, y los devolvieron a casa más sordos que una tapia.

Otras fueron un poco más simpáticas: por ejemplo, que llegó a Panamá en avión, y como durante ese vuelo, vió las primeras gentes negras de su vida, o vió por primera vez que la gente bebía gaseosas por "unas cañas" (las que conocemos como carrizos, popotes, o pajitas!) Confesó que cuando llegó a Panamá, de haber tenido el dinero, se habría regresado al día siguiente a su pueblo de la Fontegrande, porque aquí todo le parecía raro y ajeno.

Mi abuela no es de las que se amilana por largo tiempo, así que al cabo de unos meses trabó amistad con dos vecinas panameñas, y de ellas aprendió todo lo que una buena ama de casa panameña sabe: como hacer arroz en paila (una olla de hierro que se usa mucho aquí), a freir plátanos verdes para hacer patacones (o tostones, como le llaman los cubanos), a comprar una libra (que no un kilo) de "porotos" (frijoles), a disfrutar de un tamal de maíz... y también a ser mamá, porque al poco de llegar, se quedó embaraza del mayor de mis tíos, y su madre estaba demasiado lejos (y los medios de comunicación eran demasiado malos) para aconsejarla.

Hoy mi abuela tiene 80 años, y más energía que todos sus nietos juntos. Su casa ha estado siempre inmaculada como un espejo; de su cocina no ha salido nunca un plato mal sazonado; a hecho zurcidos invisibles para 1 esposo, 3 hijos y 9 nietos; ha estado siempre ahí para cuidar enfermos, dar consejos, manejar un negocio, administrar una casa, y educar a sus tres hijos hasta la universidad...Ella, a la que sólo dejaron ir a la escuela hasta los 9 años... Lo que mi abuela sabe, y su fortaleza, no se enseñan en ningún programa de doctorado!


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