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Delirante!

Enviado: sábado, 11 out 2008, 09:20
por casdeiro
Non o tomedes en serio, por favor: é claramente unha carta de alguén que trata de denunciar as pallasadas que se adoitan escribir neste xornal contra a normalización lingüística do galego:

PROHIBIDO ESTUDIAR EN ESPAÑOL / El testimonio / LAS VICTIMAS DE LA INMERSION LINGÜISTICA (196) AGUSTINA Y PELAYO / Santiago de Compostela
> FRANCISCO HEREDIA - EL MUNDO - 2/10/2008
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> Agustina Numancia y su esposo Pelayo Campeador, vecinos de Santiago de Compostela y descendientes de gallegos desde hace generaciones, tienen 14 hijas, dos de ellas gemelas y tres trillizas, en todos los cursos de la ESO. Agustina es costurera y, de tanto coser los bajos de los pantalones Adolfo Domínguez de los consejeros de la Junta de Galicia por unos indignos realillos, está quedándose ciega. Pelayo, por la crisis socialista, acaba de perder su empleo como limpiador de caballos de un multimillonario novelista gallego. Ni ellos ni sus antepasados han hablado nunca una palabra de dialecto: ni siquiera han escuchado la palabra "morriña". Ahora han tenido que empeñar lo último que poseían, una modesta pulsera bañada en plata heredada de una abuela jornalera asesinada por los lacayos de Casares Quiroga, para pagar un diccionario de castellano, la lengua común. Así tal vez sus hijas no pierdan definitivamente el lenguaje y la inteligencia en la Escuela Gallega Monolingüe.
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> "Es horrible", dice Agustina con lágrimas en los ojos. "Mis hijas mayores están empezando a odiarme porque, cuando se les ocurre decir "Mira, unha gatiña" para practicar el gallego que les imponen, no les entiendo nada". Pelayo baja la cabeza, abatido. Pero de súbito, luchador, se le alegra la mirada: "Bueno, ¡menos mal que las pequeñas aún no saben pronunciar la equis!".
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> El suyo es uno de los millones de casos de ciudadanos españoles en la Comunidad Autónoma Gallega que sufren el acoso de la política lingüística social-nacionalista de la Junta. Agustina aparta unas cortinillas de retales para dejar ver el exterior desde el bajo donde viven, una antigua carbonera del edificio ahora propiedad de un capitalista de Mellid. "Por las noches, cuando me asomo a la ventana, veo unas sombras de hombres con montera y cirolas que nos vigilan". "Y cuando llaman por teléfono a mis hijas (no les dejamos que ellas llamen, no podríamos pagarlo) oímos clicks extraños". Están convencidos de que la Consejería de Educación, a través del cártel gallego de R, ha pinchado los teléfonos para comprobar si sus hijas hablan castellano en casa. "Yo les digo que en las clases mientan y que digan que no, que en casa practican el gallego", se apresura a explicar Pelayo. "Mentir por España no es pecado, ¿verdad?".
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> Agustina llama a su hija Isabel, la primera, muy castilla: "Isabelita, chiquilla, sol de mis ojos, arsa miniña, muéstrale a estos señores lo del otro día". La pobre niña se sonroja al descubrir su bracito escuálido: tiene un trisquel gallego, el símbolo celta, grabado a hierro con la leyenda lusista "Denantes mortos que escravos", que en cristiano significa "Desde antes muertos que esclavos". "Es que en clase de Educación por la Ciudadanía están memorizando el himno Siempre en Galicia, y mi hijilla se confundió una palabra muy rara".
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> Así enseñan los liberticidas galleguistas su Corán de odio: marcando a los patriotas, como ganado. A pesar de nuestros años de experiencia como corresponsales de guerra en el etnicidio de Kosovo, no podemos soportarlo más. Recogemos la cámara y la grabadora en silencio, apesadumbrados. Agustina, Pelayo e Isabelilla nos despiden desde la puerta agitando viejos pañuelos bicolores, el último recuerdo de su Patria que muere. En Galicia, como en las Provincias Vascongadas, comienza a llover sangre que babea de una enorme Lengua demoníaca en el cielo.